Mucho por limar en la restricción de entrada de vehículos

Mauro Derqui Zaragoza

La falta de colaboración de Tráfico y la oposición de navieras y empresas de ‘rent a car’ marcan el primer año de la medida del Consell de Ibiza

DIARIO DE IBIZA - MIGUEL GONZALEZ - 24 de Diciembre de 2.025


El Consell de Ibiza tomó su decisión más controvertida del año en marzo: fijó el tope de entrada de vehículos de turistas al día entre el 1 de junio y el 30 de septiembre en 20.168. El cupo se repartió entre 16.000 automóviles de alquiler, 4.108 de particulares como caravanas y autocaravanas y 60 vehículos propiedad de residentes en Formentera. Esta medida contra la saturación en las carreteras salió adelante con el voto a favor del PP y la oposición del PSOE y Unidas Podemos, que reclamaron una cuota más baja.

El vicepresidente insular, Mariano Juan, admitió que el tope debía situarse en 17.000 vehículos extra y que este límite se alcanzará en cinco años. Justificó que este calendario «prudente» de implantación evitará «perder batallas judiciales» con las navieras o las compañías de alquiler de vehículos.

Estas entidades se opusieron al tope de entrada desde antes de su aprobación y, efectivamente, Baleària interpuso un recurso contencioso-administrativo en mayo. La empresa alegó que la medida era inconstitucional y calculó que le iba a costar unas pérdidas de casi cinco millones de euros. La patronal de los rent a car, Baleval, realizó la misma demanda jurídica. Los tribunales desestimaron estas reclamaciones.

El Consell fijó la tasa definitiva y activó la web para los permisos de entrada a falta de menos de dos semanas para la entrada en vigor de las restricciones. Esta rapidez en la preparación de los detalles hizo que quedaran exentas de la ley todas las personas que hubiesen desembarcado en la isla entre el 1 de enero y el día de apertura de la página web.

Los imprevistos no se quedaron ahí y el Consell acusó a Baleària y Trasmed de incumplir su obligación de informar a sus clientes de las restricciones y de compartir la información de las matrículas de los vehículos que trasladaban. Las compañías negaron estas quejas.


La DGT rechaza colaborar


Por su parte, la DGT rechazó colaborar, por lo que la institución insular no pudo comprobar la procedencia de los automóviles que circulaban por Ibiza ni, en consecuencia, multar a los infractores. Además, la normativa arrancó sin un convenio para utilizar las cámaras de los ayuntamientos con la idea de identificar vehículos.

Una vez finalizado el periodo de restricciones, el presidente de Baleària, Adolfo Utor, cifró la reducción media en 248 coches diarios, por lo que consideró que la medida había tenido un «efecto nulo». A pesar de que el Consell completó el cupo de vehículos de visitantes en 20 días de agosto, deberá limar aspectos de la limitación de vehículos de cara al verano de 2026.


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