Las empresas se encuentran fuertemente apalancadas, con flotas excesivas y que, además, han perdido una parte importante de su valor al desplomarse el precio de los vehículos


MERCA2 - Pedro Ruiz - 6 de Mayo de 2.020

Hertz, la multinacional de alquiler de vehículos, salvó en extremis la bancarrota. Las restricciones a los viajes y el colapso económico que ha provocado la pandemia de covid-19 han arrinconado al grupo frente a sus acreedores. Aun así, los analistas todavía no son del todo optimistas frente a la dramática situación. Por ello, la sombra de la quiebra o una dura renegociación arrastrará a todas las filiales que posee la firma, incluida la española. Un escenario muy complicado que no solo deja en el aire el futuro de sus miles de empleados, sino que amenaza a todo el sector.

La pandemia causada por el covid-19 será recordada, especialmente, por ser una ágil asesina de empresas con un alto apalancamiento. Hertz es otro ejemplo más de ello. El grupo buscó años atrás dominar el mercado global de alquiler de vehículos y apostó con fuerza por aumentar su flota. Una decisión que estresó las cuentas financieras y les dejó sin margen para afrontar una crisis tan severa como la actual. En concreto, entre 2018 y 2019 la deuda total se elevó un 16%, es casi un 40% más desde 2016, hasta superar las 4 veces ebitda (por encima de las 2,5 veces comienza a ser preocupante). Mientras, el efectivo que se mantenía en caja se redujo bruscamente un 23%.

Los problemas se aceleraron a finales del mes de abril. En dicho momento, Hertz desveló que los impagos se habían disparado y que, entre ellos, estaban algunos de sus clientes más grandes. En otras palabras, la compañía estaba en apuros porque no había liquidez suficiente para afrontar todos los pagos. De hecho, la directora ejecutiva Kathryn Marinello explicó que el grupo estaba haciendo todo lo posible para preservar el efectivo y alcanzar un acuerdo con los acreedores. Un pacto que se logró el pasado martes día 5 de mayo, pero que solo es temporal.

HERTZ ESPAÑA, DESPIDOS INEVITABLES POR SU MALA SITUACIÓN

Uno de los problemas que aparecerán tanto si se ejecuta la quiebra en las próximas semanas como si se procede a reestructurar el grupo es que se llevará por delante las filiales del grupo. Un resultado que se obtiene dada la compleja red de financiación para la adquisición de vehículos que posee el grupo. Así, las cuentas de Hertz España ya hablaban de “elevados gastos financieros” en pleno 2018, tras la cancelación anticipada de uno de los bonos (se utilizó la emisión de otro en una extraña operación) que utiliza su matriz holandesa para cerrar el incremento y renovación de flota con la que trabajaba la multinacional en el país.

La compleja red que se articula desde Holanda tiene como vehículo de financiación los llamados ‘European Vehicle Notes‘. Se trata de bonos emitidos para financiar las operaciones de alquiler de vehículos de la compañía en Italia, Bélgica, Reino Unido, Francia, España o Alemania. Los acuerdos incluyen una serie de obligaciones que en caso de incumplirse, como ha ocurrido, les hacen saltar por los aires exigiendo que se devuelva el dinero a los acreedores. Sin ir más lejos, ahora está en el aire los emitidos en marzo de 2018 que cumplen en 2023.

En definitiva, que la situación amenaza con llevarse por delante la principal fuente de financiación de las filiales del grupo. Con ello, obviamente el empleo en ellas. En el caso de España, la multinacional facturó cerca de 160 millones con unos beneficios cercanos a los siete millones. Aun así, las tensiones financieras por el intento de crecer afloraron en las cuentas también. En concreto, el fondo de maniobra (medida clave en estos momentos) se derrumbó un 46% y la deuda a corto plazo se disparó hasta los 156 millones, un 276% más. En definitiva, una situación ya límite (toda la deuda a corto plazo se come los ingresos) que se mantenía gracias a la liquidez de la matriz.

AVIS, EUROPCAR Y EL RESTO DEL SECTOR EN VILO

A pesar de que el foco está en Hertz, dada su evidente debilidad, el resto del sector no es ni mucho menos inmune al deterioro económico actual. El gran competidor de la centenaria firma americana, Avis, también vive con mucha incertidumbre el desarrollo de los acontecimientos. En la actualidad, trabaja para cerrar la emisión de un bono por 400 millones de dólares (antes intentó colocar 750 millones sin éxito) para conseguir liquidez y salir del atolladero. Pero no es nada fácil, tampoco barato. De hecho, los acreedores podrían exigir más de un 10% de rendimiento.

En España, su situación es tan parecida a la de Hertz como perturbadora. Así, ya en 2016 sus obligaciones a corto plazo igualaban prácticamente los ingresos, 156 millones frente a 171 millones, y su fondo de maniobra era negativo por casi 63 millones. Algo más de margen presenta Europcar, aunque tampoco demasiado. En 2018, logró unos ingresos de 265 millones de euros, pero sus exigencias a corto plazo (193 millones) y su fondo de maniobra negativo (en 42,4 millones) no logra generar el margen y la solidez necesaria para resistir un envite de tal magnitud.

En conclusión, el efecto de la pandemia del covid-19 amenaza con golpear fuertemente al sector del alquiler de vehículos. Tras años de crecimiento exponencial, en 2019 volvió a crecer a doble dígito hasta los 1.800 millones, las empresas se encuentran fuertemente apalancadas, con flotas excesivas y que, además, han perdido una parte importante de su valor al desplomarse el precio de los vehículos. El resultado será que muchas caerán y con ellas se eliminarán miles de puestos de trabajo.


Leer artículo completo en MERCA2


Fuente:

MERCA2

Compartir esta noticia

Utilizamos cookies para obtener datos estadísticos de su navegación. Si continúa navegando consideramos que acepta su instalación y uso. Más información